NAVIDAD DE POBRES

Una niña, con los ojos enrojecidos por las lágrimas, se aferra a su regalo de Navidad en estas calles polvorientas. Una mano solidaria le señala el lugar para que reciba los biscochos y el chocolate. Su larga espera junto con otros niños y niñas de todas las edades ha terminado. Nunca se sabrá si llora de felicidad por haber obtenido por fin una muñeca o por la amargura de ser pobre.
La pobreza se nota en su cabellito que no se sabe desde cuándo reclama un peine, un jaboncillo; está en su modesta vestimenta. Sus manos entumecidas hablan de deberes impuestos antes que del disfrute de derechos.
Después de observar todas estas caritas, comencé a meditar en toda esa brecha existente entre la pobreza, extrema pobreza y los pudientes. Muchos comerán unos panetones de las mejores marcas, con sus respectivos chocolates y un pavo recién horneado en su mesa navideña, también compraran los mejores regalos para sus hijos, las ultimas novedades a control remoto; pero del otro lado esta la pobreza, muchos no tendrán siquiera un bizcocho que llevarse a la boca y no tendrán mesa navideña, y los regalos de niños son juguetes de caucho de una sola pieza, entonces esta brecha es muy distante

"La solidaridad queda pequeña ante tanta pobreza", se han iniciado tantas campañas de navidad en estos días donde los niños y niñas hacen sus formaciones desde muy temprano y horas tras horas soportando el frio, la lluvia o el calor del día hasta recibir un pequeño obsequio.
Las colas para recibir un obsequio se extienden cuadras de cuadras, es doloroso ver a ese ejército de niños y madres pobres. Mucho más doloroso tiene que haber sido contemplar la pena y frustración de los que no pudieron recibir un regalo.
Los niños se enteran que tal institución o una persona de buena voluntad distribuiría regalos y simplemente se ponen entusiastas en la filas con la esperanza de alcanzar el suyo.
Los niños se enteran que tal institución o una persona de buena voluntad distribuiría regalos y simplemente se ponen entusiastas en la filas con la esperanza de alcanzar el suyo.
Ellos, como otros miles de pequeños en toda la geografía nacional, tal vez no reciban nada. Pero se que días antes de navidad habían desparramado muchas de las empresas o personas caritativas panetones, chocolates, o regalitos. Los padres buscaban, agarrados de sus hijos, un regalito navideño. La rabia de los que madrugaron y no obtuvieron nada. ¿Y éstos qué consuelo podían tener?
Lo que se ve es una furia contenida de un pueblo engañado por los políticos de ayer y de hoy. Muy pocos niños y niñas acompañados de sus padres han sonreído gracias a la generosidad de la gente.
Que triste radiografía de la navidad
Te deseo una feliz navidad para ti y toda tu familia.
De todo corazón
FREY

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