ME REVIENTA VERTE FELIZ
Me encuentro con un viejo amigo en un bar. Está sentado en una mesa, rodeado de cuatro tipos que no conozco, y desde ahí nos saludamos y me invita a sentarme. Tras dudarlo un poco, acepto. No lo veia hace años, así que me agencio una silla y me hago un lugar entre ellos. Uno de ellos me sirve de inmediato una cerveza y yo interpreto ese gesto como una muestra de cordial bienvenida. Mientras chocamos nuestros vasos, siento que esos sujetos extraños me caen bien, porque me han recibido con buena onda. Quizá hasta haga buenos amigos, pienso durante el largo sorbo inicial. Son más de la una de la mañana y la mesa está atestada de vasos, ceniceros colmados de colillas, dos jarras de cerveza. Luego de actualizar nuestras vidas, mi amigo y yo nos sumamos a la conversación grupal. Capto que están hablando de mujeres: sus esposas, sus novias actuales, sus ex enamoradas, las viejas conocidas, las nuevas anónimas, las meseras que atienden en el local, las chicas que van y vienen a nuestro costad...